Las estructuras en concreto son el resultado de una serie de procesos, todos muy importantes y detallados, que tienen como finalidad proporcionar una buena construcción, enfocada en la funcionalidad y la durabilidad.

Dentro de los procesos que se realizan para definir una estructura, el diseño, la definición de materiales y sus procesos constructivos se encuentra inmerso el curado del concreto.

Pero existen diferentes condiciones para el curado de concreto, y estas varían de acuerdo a su humedad y su temperatura, a la temperatura del ambiente y al tiempo. Por lo tanto, podríamos definir al curado como la condición de humedad y temperatura en la que el concreto, después de ser vaciado, en sus primeras horas y días comienza a desarrollar las reacciones necesarias para completar todas las etapas de hidratación.

La hidratación del cemento permite que se desarrollen las características más importantes del concreto:

  • Resistencia a la compresión
  • Resistencia a la flexión
  • Resistencia a la abrasión
  • Disminución de la permeabilidad
  • Control de cambios volumétricos iniciales
  • Control de aparición de fisuras por contracción

Pensar que la hidratación del cemento es consecuencia única de la relación agua-cemento (A/C) es una equivocación, ya que este proceso se realiza eficientemente durante los primeros 28 días; Sin embargo, su etapa más crítica se encuentra en sus primeros 7 días; Es en ese periodo cuando el agua de curado contribuye con esa hidratación y regula la temperatura inicial del concreto.

¿Cómo curar y a partir de qué momento?

En columnas, muros y estructuras verticales: Mientras ellos estén encofrados, la formaleta los protege de pérdidas rápidas de humedad y su curado puede iniciar apenas se termina su descimbrado. Los materiales más apropiados para este tipo de estructuras son el polietileno o vinilpel, cuidando de realizar un cubrimiento total de la estructura y dejándolo traslapado para que no haya zonas expuestas. Otra alternativa es una película curadora comúnmente llamada antisol.

En losas de pavimento y de entrepisos: Por ser grandes áreas expuestas al desecamiento, es indispensable curarlas desde el mismo momento de su vaciado, casi desde cuando se termina su acabado superficial. En ocasiones se presentan contracciones desde el momento del acabado; esta condición, siempre que el concreto se encuentre fresco, aún puede ser corregida. Si golpeamos la superficie con firmeza y volvemos a allanar, la contracción desaparece.

Los materiales más comúnmente usados son el agua (la cual debe ser esparcida con aspersor de manera permanente o generar una inundación de la placa, colocando una hilera de ladrillos en el borde para tener una lámina permanente de agua. Otra opción en clima cálido es el uso de retardantes de evaporación complementados con películas curadoras. Sin embargo, no se debe creer que con un retardante de evaporación es suficiente. Las placas son de las estructuras más complejas para curar y debemos esmerarnos en lograr curados eficientes. En ocasiones es usada la arena para conservar la humedad sobre una superficie, pero debemos estar pendientes de que esta arena se mantenga húmeda, porque si no, no estamos generando curado adecuado.

Cuando las losas son aéreas, las condiciones de velocidad del viento cobran mayor importancia, en la medida en la que avanzamos en pisos la exposición va siendo mayor porque la velocidad del viento aumenta, esta también es variable según el lugar y la época del año en algunas ciudades los máximos vientos se dan en agosto, en otras en diciembre ó enero y estas particularidades es importante tenerlas en cuenta en este tipo de estructuras.

En grandes masas de concreto: Las grandes masas de concreto pueden ir desde cimentaciones de vigas de gran peralte e importantes espesores, hasta estructuras de gran dimensión como dados base de complejos industriales – estas estructuras además de evitar su desecación, debemos cuidar sus cambios volumétricos por efecto de temperatura en la superficie, como en el núcleo o centro del elemento-; quizá lo más adecuado en estos casos sea arropar las estructuras con películas eficientes, colocadas y selladas para mantener el calor y dejar que se disipe de manera paulatina. Al arropar generamos una especie de cámara que mantiene la temperatura y la humedad. Esto debe hacerse a los 14 días. Dependerá del tipo de cemento empleado en la mezcla y de las proyecciones de temperatura máxima que se obtendrá en la estructura para calcular así su tiempo de disipación para que el delta de temperatura no sea mayor a lo permitido por el diseñador de la estructura, para evitar fisuras internas y externas.

¿Cómo evaluar la metodología de curado que empleamos en la construcción?

La NSR-10 nos permite calificar nuestro curado y evaluar su grado de eficiencia. Esta es una herramienta de control muy valiosa si le damos buen uso e interpretación a los resultados de las probetas curadas en obra, comparadas con las probetas de curado estándar.

Como de esta manera sabremos cuándo estamos teniendo una deficiencia en el curado y cómo debemos mejorarlo, las condiciones que cumplen las probetas estándar las encontramos en C5.6.3″.

El tiempo de curado lo encontramos en la NSR-10 así:

En conclusión, el curado es el mecanismo mediante el cual cerramos con éxito la estructura y debe ser evaluado y aprobado con mecanismos adecuados y ajustados a lo que realmente estamos haciendo en obra, contando con mecanismos de medición que indiquen cuándo esta labor tan importante debe ser mejorada.

En algunas investigaciones se han podido comparar elementos curados de manera estándar, humedad relativa del 100% y temperatura 23 oC ± 2 oC, con probetas con cero curado donde se dejan al ambiente sin ningún tipo de cuidado. A condiciones ambientales se ha podido encontrar reducciones en la resistencia hasta del 29%, por tanto hay que desterrar de nuestras obras la idea que no curo porque está lloviendo,

RECOMENDADO: ACI 308R Guía para el curado del concreto.

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