El acabado en las fachadas de las edificaciones suele ser uno de los puntos más delicados de una construcción, ya que están en contacto directo con la intemperie.

Lo que inicialmente puede ser solo suciedad o un deterioro de la apariencia de la fachada puede convertirse en un peligro, debido a que cualquier desprendimiento caería directamente sobre la calle y generaría algún tipo de accidente. Y, para evitar este tipo de defectos, existen unos cuidados mínimos que se deben tener en cuenta durante la construcción y la protección de la fachada.

Hoy día se encuentran en el mercado distintos de elementos de arcilla con tratamiento de pre-hidrofugado, que consiste en la inmersión de las piezas de arcilla en una solución acuosa con derivados de silicona, previo a la construcción del muro; permitiendo reducir su absorción y sin disminuir su capacidad de transpiración y manteniendo el paso de agua en forma de vapor. Lo anterior, sin alterar las propiedades físicas y mecánicas del producto. 

Algunos de los beneficios que podemos conseguir con el uso de estos elementos son:

  • Reducción de la aparición de eflorescencias en los muros
  • Reducción de los consumos de solución de lavado y mano de obra 
  • Fácil lavado con concentraciones bajas de ácido 
  • Reducción del consumo de hidrófugo final 
  • Mejor rendimiento de instalación 

Por otro lado, al mortero de pega generalmente se le coloca algún tipo de acabado para proporcionar la apariencia deseada en el muro. Entre ellos tenemos: 

Durante el proceso de colocación de los ladrillos se deben tener las siguientes precauciones: 

El ladrillo pre-hidrofugado debe colocarse completamente seco, sin humedecerse previamente. Teniendo en cuenta que los ladrillos pre-hidrofugados presentan bajos niveles de succión, el mortero utilizado para su colocación debe tener solo el agua necesaria para conseguir la consistencia de aplicación e hidratación. Esto implica adicionar menos agua a la mezcla que en una aplicación regular con ladrillo o bloque normal. Si en la obra se realizan cortes de piezas con procesos que incluyen agua, se deben dejar secar  al menos 48 horas antes de instalarse.  

Teniendo en cuenta que el mortero a base de cemento gana resistencia a la compresión a medida que pasa el tiempo, se deben dejar pasar al menos 28 días antes de realizar el lavado de los muros. Una vez pasado este tiempo y contando con que no tiene humedad, se realiza el proceso para ser lavado. Para ello se recomienda utilizar una solución 1:10 (ácido nítrico-agua). Luego de esparcir la solución sobre la superficie del muro se realiza un cepillado enérgico en la dirección de los tendeles o con un elemento de limpieza. Se recomienda  realizar ensayos a pequeña escala con la solución de lavado para evaluar su eficacia y realizar los ajustes necesarios. El material adherido a la superficie debe ser retirado con espátula. Una vez limpiado el muro debe adicionarse agua para retirar toda la solución ácida y residuos que puedan quedar en el muro a fin de evitar el ataque del ácido al mortero, que es muy susceptible a ser deteriorado por este material debido a la basicidad del cemento. 

Para proteger el mortero de pega, se debe aplicar una capa de un producto hidrofugante una vez la superficie esté seca y siguiendo las recomendaciones del fabricante. 

El hidrófugo final debe ser a base solvente, debido a que al aplicar un hidrófugo a base agua, este se repelará y podrá generar manchas. 

Para reducir los requerimientos de lavado se pueden establecer controles en el proceso constructivo ya que la mayor parte de la “suciedad” del muro se presenta por la contaminación que se genera cuando se pasa el elemento de limpieza (esponjilla) de la mezcla en el muro con el mortero fresco. Si a las 2 o 3 horas de haber realizado la pega de los ladrillos se pasa una toalla o elemento de limpieza húmedo se puede retirar los restos de mortero con facilidad y el muro presentará menos residuos de mortero. 

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