Desde mediados de 1800’s, el mundo ha construido con pequeños prefabricados de concreto como hoy los conocemos.

Los bloques, las viguetas, las bovedillas, los bordillos y los adoquines son ampliamente utilizados y, aunque su fabricación resulta relativamente sencilla, hay recomendaciones para lograr que nuestros productos tengan la calidad necesaria que el mercado exige.

Las claves para mejorar la calidad de los prefabricados son:

  • Control a las materias primas

Sin buenas materia primas no hay posibilidad de poder obtener un buen prefabricado y cumplir con las normas técnicas.

Para el caso de Colombia, los bloques de concreto deben cumplir con normas técnicas que definen sus propiedades y características, como la NTC 4026 (bloques para mampostería estructural) y NTC 4076 (bloques para uso no estructural). Se debe contar con un control documental de las materias primas utilizadas, teniendo claridad de las propiedades o normas que deben cumplir.

Al trabajar con cemento hidráulico siempre se debe tener presente que este es un producto que reacciona con el agua y, por lo tanto, debo contar con un sitio para almacenarlo y donde se proteja de la humedad, evitando que se prehidrate y por ende pierda sus propiedades aglutinantes.

En el caso de utilizar cemento en bultos, además de verificar la fecha de vencimiento, se deben planear las proporciones de la mezcla utilizando bultos completos y no dejando remanentes almacenados. En cuanto al agua, esta debe estar limpia y libre de contaminantes. Las gravas y arenas deben estar caracterizadas e igualmente libres de impurezas. En el caso de las arenas en particular, será importante conocer la cantidad de agua que se aporta a la mezcla de concreto debido a su humedad.

  • Control de los equipos

Los elementos prefabricados de pequeño formato se pueden construir tanto manualmente como con equipos altamente industrializados, siempre y cuando se pueda garantizar el cumplimiento de sus condiciones técnicas.

Por ejemplo, para los bloques de concreto con fines estructurales generalmente se exige una mayor resistencia y una densidad, la cual solo se obtendrá mediante una compactación adecuada que usualmente solo es posible con la ayuda de equipos mecánicos.  Así mismo, una fabricación manual repercutirá en los acabados, estabilidad de los bordes y ángulos, etc.

Igual de importante es la limpieza de los equipos. Un mantenimiento deficiente o dejar residuos de producción en los ellos repercutirá en huellas, manchas o en incumplimiento de las tolerancias en las piezas que queremos fabricar.

  • Control del producto terminado

Se debe tener siempre un sistema de control para el producto terminado. Para el caso de los bloques de concreto se debe hacer un muestreo que como mínimo debe cumplir con lo establecido en la NTC 4024  y la NSR-10 si se trata de bloques estructurales, con lo que se verificará si están cumpliendo las propiedades relativas a la resistencia y densidad.

Sin embargo, el control de producto terminado debe estar siempre orientado a cumplir con lo que el cliente solicitó y por eso se pueden incluir propiedades adicionales; por ejemplo, un color específico o un acabado determinado.

En todo prefabricado es importante controlar las dimensiones (longitud, anchura y altura) y las tolerancias de las piezas, así como la planicidad de las caras de apoyo, las dimensiones de cualquier hueco que tenga la pieza y el espesor de las paredes. Cada vez que se tenga algún mantenimiento en el equipo de producción se debe garantizar que las piezas se sigan produciendo con las mismas medidas.

  • Sistemas de Identificación y trazabilidad

La empresa debe contar con un sistema para identificar tanto las materias primas con las que se hicieron determinados prefabricados, como las condiciones de producción cuando fueron elaborados; en caso de que se presenten reclamos de los clientes. Contar con esa información, por ejemplo, de poder saber qué día se produjo el prefabricado y con qué arena o cemento se hizo, ayudará a realizar una investigación para conocer si pudo existir algún factor que afectara la calidad de ese producto específico.

  • Tratamiento del producto No Conforme

Al identificar que determinados prefabricados no cumplen normas, deben existir procedimientos para evitar que estos productos lleguen al mercado o, si ya se encuentran en el mercado, puedan ser retirados.

Los costos de retirar un producto no conforme del mercado, aunque pueden ser elevados (y lo ideal es evitarlo mediante un adecuado sistema de control de calidad), generalmente son menores a los que pueden resultar de multas por las autoridades o por el riesgo generado en construcciones inseguras.

  • Tratamiento de quejas y reclamos

Al recibir una queja de un cliente frecuentemente se soluciona pero no se documenta, no previniendo que la causa que la originó vuelva a suceder.

Si se presenta una devolución, por ejemplo de adoquines por no tener precisión dimensional, se debe tener un procedimiento que haga que la persona a cargo de producción pueda revisar los equipos y el sistema de producción. Pero si esa persona nunca se entera, difícilmente se evitarán más reclamos por el mismo tema.

Conclusiones

Implementar un sistema de control de calidad sencillo ayudará a los productores de prefabricados de pequeño formato no solamente a contar con productos de mayor calidad, sino también a evitar reclamos y a posicionarse en el mercado con productos de valor agregado. Estos puntos seguramente contribuirán al éxito del negocio.

Bibliografía:

  • Concrete Block Association – CBA BLock
  • Applus Service SA – Applus+
  • Instituto Costarricense del Cemento y el Concreto – ICCYC
  • Asociación Colombiana de Productores de Concreto – Asocreto

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