Prefabricados y sostenibilidad

Prefabricados y sostenibilidad

Introducción

La mayor sensibilización social a respetar nuestro entorno está motivando que todos, empresas, administraciones y los propios ciudadanos, reconsideremos nuestra forma de actuar especialmente en lo que se refiere a cómo tratamos los recursos materiales que nos proporciona el planeta. Un buen ejemplo surge del plan europeo de economía circular [1] que establece realizar un uso más eficiente de los recursos, minimizando los que se consumen y reincorporándolos siempre que sea factible a nuevos procesos productivos. De todos es sabido que la actividad constructiva provoca un enorme impacto y que requiere de una ingente cantidad de recursos. En este sentido, la industria de los prefabricados de concreto se presenta como una opción idónea al ofrecer unas características de partida que aseguran un mejor cumplimiento de las crecientes exigencias que en este sentido se derivan, como son una menor proporción de residuos generados como resultado de un proceso industrial y, que de producirse, se concentran en la propia fábrica con lo que su tratamiento posterior es más sencillo, ágil y económico; una probada mayor durabilidad que amortiza los recursos empleados en un mayor periodo de tiempo; o un diseño estructural más optimizado.

En el desarrollo de este artículo realizamos un análisis objetivo de qué grado de cumplimiento se observa en la industria del prefabricado actual en España para cumplir con las exigencias en que se basa el modelo de economía circular y qué retos se deberán acometer en los próximos años para mejorar la competitividad del sector en un entorno en que todos estos principios de construcción sostenible o sustentable gobernarán gran parte de las decisiones de proyectistas y administraciones hacia unas tecnologías de construcción u otras.

La construcción industrializada con elementos prefabricados de concreto en un modelo de economía circular

Aspectos generales

Los elementos prefabricados de concreto han evolucionado significativamente en las últimas décadas hasta ser capaces de adaptarse a gran número de requerimientos en edificación e infraestructuras civiles, hasta el punto poder identificar a esta metodología como una forma de construir con identidad propia, en aspectos como una mayor velocidad de ejecución y unos procesos más controlados, con las consecuencias que de ello se derivan en términos de calidad y eficiencia.

Producción

En cuanto a los atributos que guardan una relación más directa con los principios de economía circular, debe destacarse principalmente la durabilidad de los elementos prefabricados de concreto, especialmente aquellos destinados a estructuras. El hecho de ser fabricado en un entorno protegido de las condiciones ambientales adversas y que sea resultado de un proceso industrial establecido bajo un sistema de control de producción en fábrica, permite alargar la vida útil más allá de la establecida reglamentariamente (50 ó 100 años). Esto conlleva a que la posible generación de residuos y/o necesidad de extraer nuevos recursos con que crear nuevas construcciones se reducirá notablemente. Asimismo, este proceso industrial controlado conlleva una reducción significativa del riesgo de presentar algún tipo de defecto o patología y de producirse, se detectarán en la propia fábrica y no en la obra, cuya reparación y/o tratamiento siempre resulta mucho más complejo y costoso. Esto puede ilustrarse con el caso de Europa, donde se establece la obligación de que la mayoría de productos prefabricados de concreto cuenten con marcado CE (Coformidad Europea) para poder comercializarlos. Esta exigencia ha supuesto una notable intensificación de los controles a realizar a lo largo del proceso productivo – desde la recepción de las materias primas, la inspección de equipos, el proceso de producción del concreto, la elaboración de las armaduras, y hasta que el producto está terminado y preparado para enviar a la obra – consiguiendo así reducir los residuos de fabricación hasta llegar únicamente a volúmenes de en torno al 2% con respecto al total de material procesado. Y en cuanto a esta proporción mínima de residuos generados (restos de piezas defectuosas, cortes de elementos en finales de pista, despuntes de armaduras, etc.), los fabricantes suelen acumularlos en una zona localizada de la planta y darles un tratamiento posterior. En el caso del concreto, éste puede ser triturado y convertido en árido reciclado para utilizarlo en la fabricación de nuevas piezas, teniendo en cuenta las limitaciones de uso que por ejemplo permite la Instrucción española de hormigón estructural EHE-08: hasta un 100% en elementos de concreto en masa y un 20% en elementos de concreto reforzado (resistencia característica máxima de 40 N/mm2). En este caso, la práctica habitual es que los fabricantes recurran a máquinas trituradoras móviles que se desplazan hasta la fábrica cuando se haya acumulado un determinado volumen de residuos.

 

Fábrica completa para producción de tableros para puentes (vigas y losas) y marcos de concreto prefabricado para un consorcio de las más importantes constructoras de Colombia.

 

Aquí es importante remarcar la diferencia entre la prefabricación y los procesos de construcción convencionales, en cuanto al tratamiento de los residuos generados (lugar y cantidad). En el primer caso, tal y como se observa desde ANDECE (Asociación Nacional de la Industria del Prefabricado de Hormigón en España), numerosas empresas del sector llegan a absorber el 100% del residuo generado internamente, para replicar a continuación los mismos elementos, especialmente aquellos con fines no estructurales como adoquines, baldosas o bloques; mientras que en los residuos generados a pie de obra, normalmente se destinan para aplicaciones de menor responsabilidad como rellenos, bases de carreteras y similar.

Otro aspecto reseñable surge ya durante la fase de diseño en que se dimensionan todos los elementos que conformarán la obra. Aquí podemos destacar la posibilidad que ofrece también la Instrucción de hormigón estructural de España – EHE-08 de reducir los coeficientes de seguridad del concreto y el acero en aquellos elementos prefabricados estructurales que estén certificados con un Distintivo de Calidad Oficialmente Reconocido. Esto supone una enorme ventaja en cuanto a que se mejora el ratio entre prestaciones mecánicas de los elementos y consumo de materiales necesarios.

Sin embargo, la industria debe seguir avanzando en la mejora de procesos, destacando algunos proyectos de investigación cuyo cometido pasa por el aprovechamiento de determinados residuos de construcción u otras procedencias para fabricar elementos prefabricados de concreto con propiedades de aislamiento térmico, como es el caso del proyecto europeo VEEP- economía circular e innovación en prefabricados de hormigón- [2] donde se estudia la influencia de la incorporación de granulado de neumático fuera de uso como sustitución parcial de los agregados del concreto, para la fabricación de paneles de concreto arquitectónico o barreras de seguridad para carreteras.

También debemos referirnos a la espectacular mejora alcanzada por la contribución de la química (aditivos) que conducen a lograr procesos más eficientes, o la adición de nuevas materias primas que ayuden a la eliminación de contaminantes ambientales como los óxidos de nitrógeno, o superficies autolimpiables, resultando una contribución incontestable en las tres vertientes de la sostenibilidad (medioambiental, social y económica). En este sentido, la industria del prefabricado ha servido de apoyo y de laboratorio de prueba para lograr muchos de los avances tecnológicos alcanzados en la construcción en concreto [3].

Parqueaderos de bicicletas realizado mediante un sistema de concreto de muy altas prestaciones: elementos sometidos a un alto desgaste que ofrecen una excelente alternativa al uso tradicional de otros materiales más degradables.

 

También debemos apuntar la inversión acometida por algunas plantas de prefabricados para construir instalaciones de recogida de agua. Éstas tienen como finalidad la captación del agua procedente del lavado de cubas y moldes, que puede ser tratada para emplearla en un nuevo proceso productivo siempre y cuando cumpla con ciertas las limitaciones en cuanto a su pureza.

Tampoco debe obviarse que un modelo de economía circular plena debe considerar el tratamiento realizado a los elementos complementarios de la propia actividad. Por ejemplo, los moldes suponen un elemento clave en la prefabricación, siendo ya en su mayoría elementos metálicos que al final de su vida útil se reparan para reintroducirlos en un nuevo ciclo vital, o en otros casos se destinan a chatarra para su reciclaje.

Espere la segunda parte de este artículo donde se visualizan los múltiples aportes al objetivo “cero residuos” cuando se usan prefabricados en la construcción, dentro de una economía circular que busca un balance final de residuos nulo.

Referencias:

  1. Hacia una economía circular. Comisión Europea https://bit.ly/2HPVfab.
  2. «Proyecto VEEP: economía circular e innovación en prefabricados de hormigón». S. Fernández. Cemento Hormigón. 2017 https://bit.ly/2k76YDX.
  3. «Hacia la sostenibilidad de la construcción con elementos prefabricados de concreto». A. López y A. Alarcón. NOTICRETO. 2016 https://bit.ly/1p25MBE.

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